Camina y el camino aparecerá
Cuando la acción importa más que la claridad.
Quienes me conocen saben que me gusta mucho el cine. De hecho, estudié Comunicación Social motivado principalmente por el romance que tengo con el arte audiovisual. Hoy día mi carrera ha serpenteado de formas impredecibles, dándole una variedad gratificante a mi existencia. Pero esa es una historia para otro día.
Mi amor por el séptimo arte me ha permitido ver obras maestras maravillosas. Hace poco recordaba una llamada Birdman, de Alejandro González Iñárritu (un director cuyo trabajo admiro en demasía), particularmente en una escena entre Riggan Thomson y Mike Shiner (interpretados por Michael Keaton y Edward Norton, respectivamente).
Están en un bar, hablando sobre una obra de teatro que Riggan está montando, una adaptación de la obra de Raymond Carver, De qué hablamos cuando hablamos de amor. Acaban de tener un pre estreno desastroso, en el que Mike, un actor pretencioso e inseguro, acaba de arruinar la obra con sus acciones petulantes (no quiero entrar en detalles para no dañar la peli, ¡mírenla! *guiño*) Riggan empieza a decirle a Mike que es una obra importante, sobre temas importantes, y Mike lo interrumpe:
“Tú no sabes de qué se trata la obra, Riggan. Para eso son los pre estrenos. Es en ellos donde realmente te das cuenta de qué se trata la obra.”
Cuando vi esta escena por primera vez, hace unos diez años (Dios, ¡cómo pasa el tiempo!) me pareció chistosa en la medida en que mostraba la pretensión de Mike de forma más explícita, pero en su momento no terminé de entender lo que decía.
¿Cómo así que en un pre estreno es cuando sabes de qué va una obra que llevas rato planeando y ensayando? ¿Qué sentido tiene esto?
Me tomó la módica suma de diez años procesarlo, pero creo que ya lo entiendo. Es más, fue la experiencia adquirida en este tiempo lo que me ha hecho vislumbrarlo.
Imaginemos que vamos a empezar una rutina de ejercicio, específicamente la de correr (utilizo este ejemplo porque estoy en este proceso actualmente 😅). Es común en estos casos que queramos llenarnos de equipos y suplementos de altos costos, construir cientos de rutinas y leer sobre infinidad de metodologías “innovadoras”, de modo que aseguremos nuestro éxito lo más posible.
No sé ustedes, pero a mí esto jamás me ha funcionado. Y lo he intentado bastantes veces.
El porqué está en el cómo: me enfoco tanto en planear, en anticiparme, en cubrir todos los huecos, que caigo en la trampa de nunca llevarlos a la acción. O, lo que es peor, abandonar la acción cuando algo se sale del plan.
¿Saben qué me ha funcionado? Empezar. Quitarle arandelas al asunto y actuar. Optar por lo simple y ponerme en movimiento.
Parece contraintuitivo, pero es solamente cuando empiezo a andar que el camino que tanto intenté ver se empieza a iluminar. Las dudas que tenía y para las cuales tanto busqué respuestas de la nada comienzan a aclararse. Es apenas me lanzo al vacío que la red de seguridad aparece a recibirme.
Mike, con su referencia a los pre estrenos, se refería a que solamente es cuando haces la obra frente a una audiencia, cuando realmente pones todo en riesgo mediante la puesta en escena, que el significado de la obra que tanto planeaste se esclarece entre la neblina de la incertidumbre. Es ahí cuando todo cobra sentido.
Por supuesto, planear tiene su lugar. No estoy diciendo que lo mejor sea soltar el timón a lo Tyler Durden y dejar que nuestro automóvil se estrelle. Lo que sí pienso es que cuando planear se vuelve un obstáculo para la acción, cuando se torna más en una excusa para evitar nuestros temores, definitivamente es mejor hacerse camino al andar.
Lo digo como alguien que ha estado obsesionado con planear de más toda su vida. Por mucho tiempo tuve la idea de hacer un podcast sobre temas que me gustaban, y me puse muchas trabas mentales, incluso culpando a otras personas que nada tenían que ver. Solo fue cuando decidí soltar todo y simplemente hacerlo, meramente actuar, que lo demás empezó a aclararse y ordenarse solo. Las oportunidades han ido llegando de a poquitos. Los momentos de disfrute han ido aumentando. Todo gracias a que dejé de pensar y empecé a actuar.
Caminemos, y el camino aparecerá.




