Cortar una parte de nosotros para poder crecer
Difícil y necesario.
Quienes me conocen saben que estoy en un momento de muchos cambios al mismo tiempo, en varios ámbitos de mi vida. Cuando se acumulan tantas evoluciones a la vez, resulta muy fácil abrumarse, especialmente para personalidades taciturnas y parsimoniosas como la mía. Es casi inevitable preguntarse si es normal sentir el dolor propio del desprendimiento, aquel cuyos resultados no son inmediatamente visibles.
Es por eso que esta reflexión, puesta frente a mí con absoluta sincronicidad por el ubicuo algoritmo de YouTube, resulta tan oportuna. Dejaré que hable por sí sola:

