Distinguirme de todos para conectarme con todos
Una reflexión luego de leer "La trilogía de Nueva York" de Paul Auster.
"¿Por qué querría consumir lo que nadie está consumiendo?"
Una amistad muy bien intencionada e ingeniosa me dijo esto cuando le pregunté por qué solo veía cine comercial, en lugar de películas más oscuras e independientes. La pregunta surgió en mi mente porque su principal intención al ver cine era aprender sobre el arte y mantenerse al día con la forma en que se contaban historias en forma visual. Mi sugerencia de explorar contenido independiente estaba motivada principalmente por lo que me obligaron motivaron fuertemente a hacer en la universidad, cuando estudiaba todo lo relacionado al arte audiovisual.
Sin embargo, su pregunta repentinamente me puso a dudar de algo que daba por sentado. ¿Por qué me interesaba tanto ver contenido raramente visto?
Como diseñador de producto digital (mi actual empleo) ir en contra de la corriente parece contraproducente. Después de todo, un diseñador no quiere construir experiencias en las que nadie esté interesado ni va a entender.
Sin embargo, sabía en ese momento y sé ahora que repetir consejos pseudo intelectuales no está en mi naturaleza. Si estaba sugiriendo esto, alguna parte de mí sabía que había una buena razón para hacerlo.
¿Cuál era, entonces?
Un breve vistazo a mis gustos pone las cosas en perspectiva: siempre me ha interesado lo inexplorado, lo aparentemente ignorado u olvidado. Mi gusto musical, por ejemplo, se formó no solo con mi crianza, sino como una respuesta rebelde a lo que el mainstream consideraba "bueno". Cuando todos optaban por escuchar trap y reguetón, yo elegía jazz y bossa nova. Las burlas de otros, en la que denominaban mi gusto musical como "música de ascensor aburrida", solo daban más validez a mis intereses.
En otras palabras, si recibía críticas, algo estaba haciendo bien.
No sorprende, entonces, que gradualmente me interesara el posmodernismo como forma de arte. Desafiar convenciones de género y subvertir expectativas me parecían los conceptos más fascinantes, tanto en teoría como en ejecución. Por supuesto, desafiar lo establecido no suele ser algo tan rentable, y mucho menos una experiencia narrativa atractiva para el consumidor promedio, así que me incliné hacia lo que ninguno de mis compañeros apreciaba.
Eventualmente, la literatura de Paul Auster llegó a mi puerta, y simplemente no pude resistirme a empaparme de sus historias.
¿Qué puedo decir sobre La trilogía de Nueva York que no se haya dicho ya? Es un libro que ha sido analizado hasta la muerte, y se ha vuelto tan ubicuo que incluso su autor se separa de él. Su estatus como una pieza icónica de la literatura posmodernista lo precede.
No, no estoy interesado en desmenuzarlo más de lo que lo haría un ensayista de video de YouTube promedio.Más bien, quiero señalar cómo me sentí simultáneamente relacionado y horrorizado por uno de sus personajes titulares: Fanshawe.
Si has leído La trilogía de Nueva York, probablemente ya sepas de él y sus complejidades, pero aquí tienes un recordatorio rápido, por si acaso: Fanshawe es un tipo estadounidense muy peculiar que un día desaparece, dejando atrás a una esposa y un hijo pequeño. No entraré en detalles de la trama, pero basta decir que la desaparición de Fanshawe fue deliberada, y las descripciones adicionales de su personaje lo revelan como alguien bastante misterioso. Siempre en control magistral de cualquier actividad en la que se sumerge, y paradójicamente alejado de ella por completo. Optó por ocultarse porque quería desconectarse de todos, deleitándose en la posibilidad de una reclusión total y burlando constantemente a quienes deseaban encontrarlo nuevamente. ¿Cómo puede alguien estar tan en sintonía con la vida y estar asqueado por ella al mismo tiempo? ¿Cómo puede una persona ser tan cautivadora como individuo, pero apática y desagradable como ser humano?
No pretendo saber cuál era la intención de Auster con sus escritos. Incluso se podría argumentar que hace parte de la filosofía posmodernista renunciar a cosas tan comunes como las "intenciones del autor", dando paso en su lugar a las interpretaciones de los lectores. No hay respuestas definitivas, lo que a su vez significa que ninguna respuesta es singularmente incorrecta. Cualquier argumento decentemente construido servirá, siempre y cuando tenga algún sentido.
En mi caso, Fanshawe expuso verdades incómodas sobre mi carácter.
Me explico: crecer en la periferia de los designios sociales significó que me identifiqué demasiado con esta personalidad. Mi vida solo tenía sentido cuando cumplía mi papel como el marginado, el paria, el lobo solitario que no se suscribe a ninguna de las “basuras” que típicamente atraen a otros. Si alguna vez me sentía apegado a algo en el mainstream, rápidamente me alejaba. Era como si estuviera resistiendo activamente las tentaciones de "pecar" (habiendo crecido en un hogar judeo-cristiano, este sentimiento no me era ajeno).
Sin embargo, un día descubrí que el único triunfo que obtenía cuando mantenía esta fachada de personalidad era "sentirme genial" por uno o dos minutos, y luego darme cuenta de que estaba más solo que antes. Para alguien que anhela la conexión quizás más que cualquier otra cosa, esto fue devastador. No podía seguir así. Me estaba convirtiendo en otro Fanshawe sin siquiera darme cuenta: bordeando tanto a la sociedad que terminaba por caerme del borde por completo.
Fanshawe es una representación perfecta de lo que aspiro a ser y de lo que activamente trabajo para evitar.
El personaje de Fanshawe tiene un destino ambiguo, aunque sigue siendo bastante desolador. En mi mente, nunca realmente comprende que su unicidad es una bendición para quienes lo rodean, y que distanciarse de quienes lo aman solo lo alejará más de sí mismo. Sus peculiaridades fueron, tal vez sin que él lo supiera, inspiraciones para sus compañeros, como el narrador de la historia establece repetidamente en su escritura.
No, la respuesta a mi dilema no es cambiar por completo mis gustos. Todavía son muy queridos para mí, y son parte inseparable de quien soy. Creo que la respuesta radica en tomar a Fanshawe como un ejemplo de lo que no quiero hacer. En lugar de mantener un atractivo misterioso que encaja perfectamente en una novela de detectives, mi individualidad está destinada a ser utilizada para conectarme con los demás. Aquello que me separa del molde es precisamente lo que me vincula al molde mismo. No está destinado a ser ocultado, sino usado como un distintivo de honor que espero inspire a otros a hacer lo mismo.
Auster probablemente no quiso que esta fuera la reflexión dejada sobre su obra, pero tiene sentido para mí, y eso es todo lo que importa.
"¿Por qué querría consumir lo que nadie está consumiendo?"
Porque es en esa unicidad donde yace la clave para conectar con los demás.
Distinguirme de todos para conectarme con todos.



