Pausa...
Respira.
Este artículo probablemente será corto. Es más un desahogo que algo planeado.
Es normal que mis pensamientos me agobien casi todos los días, y he descubierto que la mejor manera de procesarlos es escribiendo.
Así que esta será mi manera de procesar. Tómenlo como una entrada de un diario, solo que en público.
Me siento abrumado con el “deber ser”. Con las redes. Con la constante promoción y venta de marca personal. Sí, uno siempre se está vendiendo, pero Dios, es que venderse todo el tiempo es agotador.
Escucho constantemente que triunfar en un espacio virtual es estar siempre presente, siempre conectado. Activo. Inquieto. Obsesionado. Me es muy fácil adoptar esta mentalidad porque, como toda persona creativa sabrá con toda la certeza del caso, entrar en un estado de constante inspiración significa aceptar el hecho de que es difícil salir del mismo.
Es difícil dejar de pensar en aquello que normalmente te trae tanta felicidad, tanta plenitud. Es más difícil todavía entender que sentirte agobiado por aquello que haces no significa que ya no te guste.
Si le preguntas a un corredor que acaba de completar una maratón si volvería a correr en ese momento, probablemente te diría que le des una pausa, que le permitas descansar y recargar. ¿Significa eso que ya no le gusta lo que hace? No, solo necesita tiempo. Es normal. Es algo que entendemos con facilidad.
¿Por qué nos cuesta tanto, entonces, aceptar que lo mismo pasa con los creativos? Quizás porque es un esfuerzo más interno, más mental, y no tan fácilmente visible como el del deporte. Es válido, pero nos deja con una sensación de injusticia, de que algo está mal.
Así que hoy, escojo parar. Así sea por un instante. No todo en la vida es trabajo. No todo en la existencia se trata de triunfar, de progresar.
Ahora que lo pienso, escribir sobre el dulce de leche quizás era mi inconsciente tratando de decirme que parara de hacer lo que estaba haciendo, que la “cogiera suave”. Irónicamente, terminé haciendo lo contrario.
Programaré este post para publicarse días después de escribirlo, así que para cuando lo leas, probablemente esté desconectado en unas vacaciones que llevo planeando hace un mes. Esperemos que me estén sirviendo.
Volveré.






Nandoo...gracias por esto. Pausar es uno de los regalos más bellos que la vida y lo que hago me han llevado a descubrir. Es en la pausa donde mejor y más inspirada me siento a veces. Totalmente válido, saludable y necesario para todos (aunque nos quieran vender el hustle culture por dondequiera)...particularmente para los/as creativos/as que siempre queremos compartir con el mundo eso que nos está haciendo sentir tan plenos y felices. Gracias por compartir tu vulnerabilidad y honestidad. ¡Feliz pausa!
Los descansos son necesarios, y tu post me hace pensar que la famosa frase de "Si trabajas en tu hobby no trabajarás en el resto de tu vida", queda preciosa pero no se corresponde con la realidad. Porque corres el riesgo de quemarte con el trabajo y, por ende, con aquello que te apasiona. Es una pérdida doble. Espero que leas este comentario, pero allá cuando estés de vuelta, y que no suponga interrupción alguna a tu desconexión.
Edu.