Tramonto a Venezia: El arte de crear una película que no existe
Una exploración sobre el paratexto, la nostalgia y la banda sonora perdida de los hermanos Nandini.
Las películas tienen muchísimos medios asociados: guiones, bandas sonoras, arte promocional, tráileres, adaptaciones literarias...
Puedes consumir cualquiera de ellos y obtener una idea de lo que es la película y lo que sugieren sus temas, cada uno desde un ángulo artístico diferente, sin necesidad de ver la obra en sí.
Esto me ha fascinado desde muy joven: leer sobre una película en una revista pulp e imaginar todo tipo de visuales, hasta el punto en el que ver la película real nunca cumplía mis expectativas iniciales.
Recuerdo perfectamente no haber visto El Sexto Sentido, de M. Night Shyamalan, apenas salió en cine por ser yo muy chico, pero me imaginaba las escenas cuando mi madre llegó de verla y me las relataba en detalle, emocionada por haber experimentado el twist ending de primera mano.
Recuerdo nunca haber jugado Silent Hill 2 pero tener una idea muy completa de su trama, complementada por mi imaginación, cuando leía las guía para el jugador en la revista Club Nintendo.
Recuerdo no haber visto La Pasión de Cristo en cine, llenando el aura alrededor del carácter explícito de sus escenas a través de arte promocional que veía en revistas, relatos de personas que la vieron e incluso de la mera sensación que me producía ver su afiche oficial.
Consumir arte no es, de ninguna forma, una actividad pasiva; pide constantemente la participación de su audiencia, quien, como detallaba Jacques Derrida en El cine y sus fantasmas, proyecta sus propias memorias, sensaciones, traumas, experiencias y múltiples colores emocionales en la obra consumida.
El espectador, sabiéndolo o no, siempre participa en la obra.
¿Qué pasaría si se pudiese aprovechar esa participación para contar la historia misma?
Hace unos años, motivado por algunos ensayos y exploraciones musicales que encontré en la web (especialmente el videoensayo de Super Eyepatch Wolf enfocado en videojuegos falsos), me hice una pregunta:
¿Qué pasaría si uno eliminara el núcleo de inspiración (en este caso, la película), pero mantuviera todos los medios que la rodean?
¿Es posible sugerir la existencia de un filme utilizando las piezas de paratexto que lo acompañan?
Esta es la pregunta que intenté responder en mi proyecto personal más reciente: un viaje musical a través de Tramonto a Venezia, una película que nunca salió, pero cuyos colores y reflexiones cobran nueva vida y perduran a través de su banda sonora.
Una trama de amor y nostalgia relatada bajo la luz del paisaje veneciano, Tramonto a Venezia esboza sensaciones de memorias alguna vez guardadas en los recónditos del tiempo, bellas en su perfección, dolorosas en sus implicaciones, punzantes en su regreso repentino.
Aquí el enlace a YouTube donde pueden escuchar el álbum completo:
Si les gusta el proyecto, también lo tengo en Bandcamp, con un bonus adicional: adquirir el álbum completo a través de Bandcamp incluye:
Cuaderno de Producción “Tramonto” (PDF): Un documento de archivo completo de 3 páginas que incluye las notas de búsqueda de locaciones de Massimo Nandini (director) la visión musical de Ennio Nandini (compositor) para cada escena y fotogramas originales de la fase de preproducción.
Arte Promocional (Key Art): Un póster cinematográfico digital en alta resolución de Tramonto a Venezia.
Arte del LP: Un escaneo de alta calidad de la funda original del vinilo de 1974.
Enlace de Bandcamp:




